Viajes

Kinkakuji el Pabellón Dorado

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Día 4 : KYOTO - Shimogamo-Jinja, Kinkakuji o Pabellón Dorado, Ryoanji, Ninnaji, Arashiyama


Así que con el cuerpo y la mente cargados de energía, nos plantamos en las calles de Kyoto antes de las 7 de la mañana.

Empezamos a recorrer las calles de Kyoto

Hoy volvemos a tener un día completo de visitas y con unas ganas enormes de comernos la ciudad, nos plantamos en la Estación de Kyoto donde hoy volvemos a repetir la misma acción que ayer, sacar los pases de 24 horas para el bus por 500 yenes.

Estación de Kyoto
Máquina expendedora de los pases de autobús de Kyoto

Aunque ya notamos que hay vida en las calles de Kyoto, se nota que hoy estamos en la zona casi 2 horas antes de lo que lo hicimos ayer, por lo que estamos casi solos en la cola del autobús número 205 que será el que nos lleve directos a la que será la primera parada de hoy, el Templo Shimogamo-Jinja.

Paradas del autobús 205 de Kyoto
Autobús de Kyoto

Tardamos algo más de 20 minutos en llegar y el cielo sigue presentándose bastante nublado, aunque cuando hemos consultado la previsión del tiempo, mostraba un sol espléndido para el día de hoy.
Así que no nos preocupamos demasiado por este tema y seguimos disfrutando del paseo que nos llevará a otro de los Templos más famosos de Kyoto.
Desde la parada del autobús 205 hay que caminar unos 5 minutos y internarse en un bosque por un sendero, donde al cabo de unos metros encontramos nos topamos de frente con un Torii que nos indica que estamos acercándonos al lugar que buscamos.

Templo Shimogamo-Jinja

Nada más entrar en el recinto del Templo Shimogamo-Jinja nos invade ese olor dulce que tiene Kyoto.

Barriles de sake en la entrada del Templo Shimogamo-Jinja

Este santuario data del s.VIII y ha sido declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
Se dice que en la zona boscosa donde está situado no se puede ocultar la mentira, por lo que se considera un lugar ideal para resolver las disputas.

Interior del Templo Shimogamo-Jinja

El santuario está dedicado al dios de la cosecha. Tradicionalmente se sacaba agua pura de los ríos cercanos para realizar ceremonias agrícolas y de purificación.

Templo Shimogamo-Jinja

La Hondo, sala principal, data del 1863 y, como la sala Haiden en el santuario gemelo de Kamigamo-jinja, es un ejemplo excelente del estilo arquitectónico de santuarios nagare.

Detalles del Templo Shimogamo-Jinja

A cada paso que damos, más enamorados estamos del Templo Shimogamo-Jinja.

Recinto del Templo Shimogamo-Jinja

La verdad es que teníamos muchas imágenes en mente de todo lo que íbamos a poder ver en este viaje a Japón, pero tenemos que decir, que en dos días que llevamos aquí, ya se han superado con creces todas nuestras expectativas.

Templo Shimogamo-Jinja

Estamos en el Templo Shimogamo-Jinja poco más de 45 minutos y sabiendo del día apretado que tenemos hoy, volvemos sobre nuestros pasos, para volver a coger el autobús 205, que nos llevará directos a la siguiente parada de hoy y quizás una de las imágenes más conocidas de Japón, el Pabellón Dorado o Kinkakuji.
Tardamos menos de 10 minutos en llegar desde el Templo Shimogamo-Jinja hasta el Pabellón Dorado y seguimos las indicaciones que hay en los carteles de la carretera, ya que en la calzada no encontramos ningún cártel, al menos en nuestro alfabeto, que nos indique el camino que tenemos que seguir.
Esta es una de las cosas que estamos viendo desde que llegamos a Japón, es muy difícil orientarse sin un GPS o al menos para nosotros, que como hemos dicho tenemos una orientación nula, ya que no hay muchas indicaciones de los lugares.

Camino de Kinkakuji el Pabellón Dorado

Antes de llegar a Pabellón Dorado, tenemos que subir una pequeña cuesta durante 5 minutos y después de pasar por la taquilla y pagar 300 yenes por persona sólo son hace falta recorrer unos metros para encontrándonoslo de frente.

Entrando en Kinkakuji el Pabellón Dorado

El Pabellón Dorado o Kinkakuji nos recibe con un día especialmente soleado, algo en lo que no habíamos caído en la cuenta hasta ahora, y nos recuerda el porqué nos gusta tanto viajar.

Impresionante Kinkaku-Ji con un cielo espectacular…

Cosas como estas son las que nos hacen querer seguir viajando siempre.
El famoso Pabellón Dorado o Kinkakuji es uno de los puntos más importantes de Japón. El edificio se construyó en 1397 como casa de retiro para el sogún Ashikaga Yoshimitsu y su hijo la convirtió en templo.

Junto a Kinkakuji el Pabellón Dorado

En 1950, un joven monje consumó su obsesión por el templo reduciéndolo a cenizas.
En 1955 se terminó una reconstrucción completa que seguía fielmente el diseño original, pero se añadió un recubrimiento con láminas de pan de oro en las plantas inferiores.

Impresionante Kinkakuji el Pabellón Dorado
Kinkaku-Ji en blanco y negro

No podemos dejar de mirarlo ni de hacer fotos, es uno de los lugares más bonitos que hemos visto nunca.

Otra perspectiva de Kinkakuji el Pabellón Dorado

Nos quedamos embobados ante la perfección que tenemos ante nuestros ojos.
Es increíble!! Impresionante!!
Sólo tenemos una cosa clara, esta imagen del Pabellón Dorado o Kinkakuji permanecerá para siempre en nuestras retinas.

Pasan los minutos sin darnos cuenta y empieza a llegar mucha gente, por lo que preferimos dar un pequeño rodeo por la parte del lago, siguiendo el itinerario de la visita y cuando vemos que hay menos gente, volvemos al frente del Kinkakuji, para hacer algunas fotos más.

Vistas de Kinkaku-Ji a lo lejos…
Saliendo de Kinkakuji el Pabellón Dorado

Cuando nos miramos el reloj, no podemos creérnoslo, llevamos aquí más de una hora y contando con que la visita es bastante rápida, ya que del Pabellón Dorado o Kinkakuji sólo puede verse el exterior, decidimos que es el momento de ponerse en camino hacia el siguiente punto del día: Ryoan-Ji, otro de los Templos más importantes de Kyoto.
Pero antes de nada, hacemos una parada para comprar postales y sellos por 900 yenes y comprar un café y un café con leche de las máquinas expendedoras, por 120 yenes por cada uno.

Y ahora toca tomar un cafelito!! Kinkakuji el Pabellón Dorado

Con un sol espectacular, aprovechamos para sentarnos un rato en un banco, para tomar el café tranquilos y con fuerzas recargadas, volvemos a ponernos en marcha.
Ahora toca buscar la parada del autobús 59 que después de unas vueltas, descubrimos que está está justo en la misma salida del recinto del Kinkakuji el Pabellón Dorado.
Pero antes vemos algo que nos hace retrasar nuestro trayecto en autobús, un puesto de Hanami Dango, que no podemos dejar pasar!!
Por 150 yenes pedimos uno y así tenemos nuestra primera experiencia probando gastronomía japonesa “en la calle”… Y no podemos decir otra cosa que… buenísimo!!

Disfrutando de unos Hanami Dango buenísimos!

Y ahora sí que sí, con energías renovadas al 100%, vamos a la parada del autobús 59 y tenemos que esperar unos minutos hasta que llega.
El trayecto hasta la próxima parada es de menos de 10 minutos y bajamos justo frente a la entrada del Templo Ryoan-Ji.
Esta es una de las visitas que más ganas tenemos de hacer en Kyoto y la verdad es que con la mañana tan completa que estamos teniendo, ya hasta creemos que es difícil sorprendernos con algo mejor a lo que ya hemos visto hasta ahora…
Pagamos 500 yenes por persona para poder entrar y lo primero que hacemos es recorrer un sendero, rodeando un lago, donde el Zen está presente en cada rincón.

Templo Ryoan-ji
Recorriendo el sendero que nos llevará al jardín Zen del Templo Ryoan-ji
Templo Ryoan-ji

Una de las partes más bellas del Templo Ryoan-ji es el estanque Kyoyo-chi, que nos deja totalmente embelesados nada más tenerlo frente a nosotros.

Estanque Kyoyo-chi en el Templo Ryoan-ji
Templo Ryoan-ji

Llegamos al recinto del Jardín propiamente dicho y después de quitarnos los zapatos, pasamos por una zona de exposición y vamos directos al Jardín Zen.

Jardín Zen del Templo Ryoan-ji

El Templo Ryoan-ji pertenece a la escuela zen Rinzai y se fundó en 1450. La atracción más famosa de este templo es el jardín, dispuesto según el estilo kare-sansui o paisaje seco.
Dentro de un muro de tierra se encierra una austera colección de 15 rocas, aparentemente a la deriva en un mar de arena.

Jardín Zen del Templo Ryoan-ji
Jardín Zen del Templo Ryoan-ji


La plataforma para ver el Jardín Zen está casi siempre abarrotada de gente y hoy no podía ser menos, por lo que intuimos que la mejor hora de visita es a primera hora de la mañana.

Contemplando el increíble Jardín Zen del Templo Ryoan-ji

En algunas ocasiones hemos comentado la energía que hemos sentido en algunos lugares que visitamos, como nos pasó en Lisboa, en la Iglesia Sao Domingo y hoy aquí, en el Templo ryoan-Ji, ha sido uno de los lugares donde nos ha sorprendido de la manera más fuerte.
En esta ocasión, la energía que nos envuelve desprende una paz increíble, que se siente en cada rincón.
No me hubiera importado tener 1000 personas a mi alrededor gritando, porque en ese momento sólo estábamos el Jardín Zen y yo.

Después de unos minutos, sentados, admirando lo que tenemos ante nosotros, nos sentimos con las pilas cargadas al 100%. Es algo muy difícil de explicar, sólo podemos decir que es una sensación increíble y que después de media hora allí sentados, nos levantamos con “algo” que no venía con nosotros cuando llegamos…

Jardín Zen del Templo Ryoan-ji
Maqueta del Jardín Zen del Templo Ryoan-ji

Cuando salimos, por un camino que es si cabe, más espectacular que el propio jardín, nos damos cuenta que llevamos aquí más de una hora y aunque con las pilas recargadas, no podemos dejar de lado el tiempo, así que nos dirigimos hacía la parada del autobús 59 para ir hasta Ninna-Ji.

Saliendo del Templo Ryoan-ji
Templo Ryoan-ji

Las demás partes del recinto son si cabe más bellas que el propio Jardín Zen. Y como hicimos a la entrada, volvemos a perdernos por el estanque Kyoyo-chi.

Kyoyo-chi. Templo Ryoan-ji
Vistas de Kyoyo-chi. Templo Ryoan-ji

Pero estando en la parada, conectamos el GPS y vemos que estamos solo a 600 metros, así que decidimos ir caminando, ya que hoy, hasta el momento, ha sido un día de traslados en autobuses y nos hace falta calentar las piernas!
En pocos minutos llegamos a la entrada de Ninna-Ji y sólo con acercarnos ya vemos lo que nos espera, otra “perla” de Kyoto.

Ninna-ji

El Templo de Ninna-ji se construyó en el 842 y es el más importante de la rama Omura de la escuela budista Shingon.

Entrando en Ninna-ji

Los edificios actuales del templo y de la pagoda de 5 pisos son del s.XVII.

Pagoda de 5 pisos de Ninna-ji

Son algo más de las 12.30 de la mañana cuando acabamos la visita a Ninna-ji, con un buenísimo sabor de boca y completamente convencidos que Kyoto no va a dejar de sorprendernos mientras estemos aquí…

Ninna-ji

Viendo la hora que es, nos ponemos en camino hacia Arashiyama, otra de las máximas en Kyoto y que nos asegura un final increíble para un día que está resultando impresionante.
Justo hoy acaba el espectáculo de luz que hacen cada año por estas fechas en Arashiyama y tendremos la gran suerte de poder disfrutarlo esta tarde-noche, cuando enciendas los cientos de farolillos que nos guiarán a través de uno de los lugares más representativos de esta zona de la ciudad.
Justo enfrente de Ninna-Ji cogemos el autobús 56 y en la última parada bajamos para hacer un transbordo y coger el bus número 11 que nos dejará directamente en Arashiyama.

Autobús de Kyoto

En Kyoto hay cientos de Templos que nos quedamos con ganas de conocer, pero es imposible poder hacerlo todo en los días que tenemos, así que tenemos que seguir la ruta de los más conocidos y importantes y si sobra algo de tiempo aprovechar para poder conocer todo lo que podamos.
Hoy, al ser día festivo en Arashiyama, el autobús 11 no para dentro de Arashiyama, por lo que tendremos que bajarnos a unos metros del lugar en el que para habitualmente y andar unos metros.

Autobús de Kyoto a Arashiyama

Esto no nos va a ir nada mal para aprovechar y buscar un sitio donde llenar el estómago!
Nada más bajarnos del autobús, nos vemos inmersos en un ambiente de festividad que nos envuelve y nos hace sonreír sin darnos cuenta y mirarnos pensando lo mismo: cada minuto que pasa nos gusta más Japón.

Vistas de Arashiyama
Calles de Arashiyama

Después de un buen paseo por las calles de Arashiyama, paramos en un restaurante donde pedimos dos platos de tempura chilled soba y una cerveza, más el té, que nos ponen gratis, por 2300 yenes.

Comiendo en Arashiyama

Hemos comido fenomenal, pero la anécdota se queda cuando la camarera nos avisa de que los fideos son “cold” y nosotros, creyendo que se está equivocando, asentimos sin darle más vueltas… y cuando nos llega el plato a la mesa… resulta que los fideos son fríos!!! Y la verdad es que, aunque no están malos, eso de comer fideos fríos… no es lo nuestro 😉
Y cuando son casi las 3 de la tarde vemos que ya es la hora de ponernos de nuevo en marcha para visitar las zonas más importantes de Arashiyama.

Arashiyama
Plano de Arashiyama

El distrito de Arashiyama, situado al pie de las montañas occidentales de Kyoto, es el más importante en cuanto a puntos de interés.
La mayor atracción es el famoso Bosque de Bambú de Arashiyama y muchos de los Templos de Arashiyama.
Al primer Templo al que vamos es el famoso Tenryū-ji, donde pagamos 500 yenes por persona para poder entrar y nada más hacerlo, vuelve a embargarnos un ambiente Zen que nos deja con una sensación de relajación total.

Tenryu-ji
Detalles de Tenryū-ji

Tenryū-ji es uno de los templos más importantes de la escuela zen Rinzai. Se construyó en 1339 sobre el antiguo enclave de la casa de campo del emperador Go-Daigo, después de que un sacerdote soñara con un dragón que surgía del cercano río.
El sueño se interpretó como una señal del espíritu del emperador que estaba inquieto y se construyó un templo para apaciguarlo.

Tenryū-ji

Los edificios actuales son del 1900 y el jardín zen del s.XIV.

Tenryū-ji

Una de las partes del Tenryū-ji está siendo restaurada, por lo que no podemos acceder a esa zona, pero seguimos paseando por sus fantásticos jardines, hasta que llegamos a uno de los lugares más famosos de Kyoto y de Arashiyama, el impresionante Bosque de Bambú de Arashiyama.

Saliendo de Tenryū-ji

Y qué podemos decir? No podemos escribir ninguna frase que no contenga la palabra impresionante o increíble.

Bosque de Bambú de Arashiyama

Esa es la única descripción que podemos darle a otro de los lugares más bonitos en los que hemos estado nunca.

Uno de los lugares más increíbles que hemos visitado nunca… Bambú de Arashiyama
Inmortalizando el Bosque de Bambú de Arashiyama

Aquí, como no podía ser de otra forma, pasamos un buen rato haciendo fotos y intentando captar todo lo que sentimos con las cámaras. Algo que no es nada fácil y que cuesta muchísimo plasmar en una sola imagen.

Posado divertido en el Bosque de Bambú de Arashiyama
Bosque de Bambú de Arashiyama

Salimos del Bosque de Bambú de Arashiyama y bajamos por unas callecitas espectaculares, con un ambiente festivo, en busca del Templo Nison-in, aunque no es nada fácil llegar, porque nos vamos parando a cada momento con todo lo que vemos y a parte la señalización, como ya hemos comentado en alguna ocasión, no es demasiado buena…

Saliendo del Bosque de Bambú de Arashiyama

Al final damos con el camino que tenemos que seguir para llegar y en menos de 5 minutos allí estamos!!

Detalles de Arashiyama
Cosas que ves en Arashiyama
Casas en Arashiyama

Pero una vez en la puerta, vemos que el tiempo se nos echa la hora encima, así que no entramos y seguimos paseando por esta zona de Arashiyama, cada vez más enamorados no sólo de Kyoto, sino de todo el conjunto de un país que nos está superando con creces todas las expectativas que teníamos puestas en él.
Hacemos una parada técnica en una tienda de artesanía, donde nos ofrecen un par de tés verdes, que nos sientan de maravilla y aprovechamos para hacernos con un juego precioso de vasos de bambú por 3680 yenes.

Puerta del Templo Nison-in

Desde aquí seguimos perdiéndonos entre las calles de Arashiyama hasta llegar al Templo Gio-ji, pero al llegar allí vemos que son más de las 16.30h, por lo que ya no podemos entrar.

Puerta del Templo Gio-ji

Está claro que la próxima vez que vengamos a Japón, nos habrán quedado muchísimas cosas por conocer aún.
Siendo ya casi las 5 de la tarde y la hora en la que empieza la iluminación de Arashiyama, decidimos empezar a volver sobre nuestros pasos para estar en la zona del Bosque de Bambú de Arashiyama cuando empiece.

Arashiyama

Y para esperar nada mejor que sentarse en un chiringuito, con unos hanami dango en la mano, por 100 yenes cada stick.

Recargando energías en Arashiyama
Haciendo tiempo en Arashiyama

Y puntuales como mandan las reglas japonesas, se encienden los cientos de farolillos que invaden todas las calles y Templos de Arashiyama.
Impresionante!

Y la luz llega a Arashiyama…

Y aunque las fotos no puedan mostrar realmente lo que tenemos ante nuestros ojos, no hay nada mejor para que al menos, puedan llegar a ser una muestra.
Y la sorpresa llega, si es que es posible sorprenderse a estas alturas del día, cuando llegamos de nuevo al Bosque de Bambú de Arashiyama, que en estos momentos se ve más impresionante si cabe…

Impresionante!! Bosque de Bambú de Arashiyama


Cuando son las 7 de la tarde damos por terminado nuestro día en Arashiyama y nos vamos en busca de un autobús que nos devuelva a la zona de nuestro hotel en Kyoto, el Citadines Kyoto Karasuma-Gojo.
Al final, después de un buen rato en la parada estamos casi congelados, hoy el frío en Arashiyama se ha notado bastante, pasa el autobús número 11 que nos lleva hasta la zona de Gojo, que es donde tenemos nuestro hotel en Kyoto.

Navidad en Kyoto

Subimos un momento a la habitación a dejar las mochilas y casi sin descansar bajamos a uno de los restaurantes que tenemos al lado, donde nos estrenamos con los famosos platos de plástico y las máquinas de tickets!
Pedimos un par de platos de arroz con pollo rebozado y no vamos a mentiros, la verdad es que no nos hacen demasiada gracia, pero con el día que hemos tenido hoy, nos hace falta cargar energía, así que nos lo comemos todo como unos campeones.

Cena en Kyoto

Y después de descansar un rato y antes de irnos a la habitación a descansar, pasamos por el 7Eleven para volver a recargar la bolsa de desayunos y picoteos varios y nos vamos directos a soñar con Kyoto
Llevamos más de 15 horas recorriendo sus calles y pese a que estamos reventados… estamos deseando que llegue mañana para volver a “vivir” esta ciudad que nos ha enamorado…

Kinkakuji, uno de los lugares más impresionantes de Japón
Disfrutando de Ninna-ji
Bosque de Bambú de Arashiyama
ITINERARIO COMPLETO

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